Contralínea: Sigue la Contaminación

Por Francisco Javier Villa

Tuvo que pasar más de una década para que entregaran al gobierno municipal, en este caso al Oromapas una planta de tratamiento de aguas residuales que “limpia” los desechos orgánicos, llamados pomposamente “aguas negras” de pueblos como San Juan de Abajo, Valle de Banderas, San José del Valle, El Porvenir, San Vicente, y pronto, aseguran los que saben Nuevo Vallarta y Valle Dorado.

Hace unos días vinieron funcionarios de la Conagua, Semarnat, Salud y el gobierno del estado a verificar que la dichosa planta ya estaba lista para operar de manera eficiente y regular las aguas residuales, y que las aguas tratadas fueran utilizadas para el riego de los enormes campos de golf, jardines de los numerosos hoteles, mientras que los “lodos” se fueran como abono para plantíos agrícolas de todo el municipio.

La cuestión es que la capacidad de atención de esta planta de tratamiento es tal que se necesitaría el doble de aguas por tratar y para eso se ocupa que los pueblos crezcan en población, que se conecten a un colector maestro que lleve con seguridad esos desechos, no como está constituido ahora que existen fallas tales que las conexiones no están o se rompen con gran facilidad, puesto que a la vez el bombeo es deficiente que no cumplen con su cometido, como es el caso de La Misión que apenas hace unos meses “se conectó” al colector y algo falló que las “aguas crudas” volvieron a ocupar el canal que cruza con El Porvenir-San Vicente que deja un gran aroma a los vecinos por donde cruza y dejándole un agradable olor a los que asisten a comer las carnitas de “Don Fide”, una falla que no ha sido corregida por el Oromapas.

Al hablar de la contaminación hemos visto como siguen apareciendo los “basureros clandestinos” por todos los rumbos del municipio y la vigilancia sigue dando mucho que desear, aunque se entiende que no es posible utilizar a las pocas patrullas policiacas para este encargo, pero si cabe en lo posible que si ven camionetas, camiones o carretones con basura, pueden seguirlos y ver hacia donde llevan esos desechos inorgánicos, si es con el rumbo de los brasiles o a otro lado y los agarren en infraganti arrojando la basura al aire libre en sitios no permitidos.

Pero no sólo es eso, que alguien del sector salud, del Oromapas o quien tenga autoridad sanitaria que se dé una vueltecita a las colonias Bicentenario y Tierra Santa, que observen como por las calles de dichas colonias corren alegres las aguas negras, ya que no existen líneas de drenaje y las miles de familias reciben los olores fétidos, en donde niños, jóvenes y adultos tienen que caminar sobre las aguas contaminadas, provocándoles infecciones en la piel, enfermedades gastrointestinales y lo más millones de zancudos de todo tipo que les provocan males como el Dengue, Zika y tantos más, causando problemas de salud que por algún motivo no ha causado epidemias que afecten a sus vecinos.

El gobierno municipal, como método de previsión, debería usar recursos propios para atacar este problema social, en donde miles de personas están siendo afectadas, o sea introducir líneas de drenaje, ya que los programas federales no pueden ser utilizados en esos terrenos irregulares ya que existe un juicio agrario desde hace muchísimos años que no se ha podido resolver de buena manera, aunque andan unos que otros líderes sociales que se creen los Mesías, sacando dinero de la ignorancia de la gente, que por desesperación “se agarra de los clavos más ardientes con la esperanza de que les resuelvan la ilegalidad de haber invadido predios que tienen dueños”.

Por tal razón nacen agrupaciones como El Barzón, Antorcha Campesina y tantas más, que son como los parásitos, viven del sudor de los demás o sea del trabajo, medrando del esfuerzo de otros sin hacer como que hacen algo.

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