Comentarios de la Bahía

Por Nayar Araiza López

Se terminó la tregua de Semana Santa

• Ya es tiempo de que la actividad política no se vea más como una farsa y a los políticos como histriones

Se terminó la tregua de Semana Santa, en donde nuestros políticos no saben lo que es el Estado laico, pero tampoco entienden ni cumplen los mandamientos cristianos, que son un código de conducta humana que se puedan practicar se crea en un Dios o no, sobre todo el de no mentir y el de no robar; ya es tiempo de que la actividad política no se vea más como una farsa y a los políticos como histriones, vividores del esfuerzo de toda la comunidad, que es como la mayoría de la población ve la casta privilegiada en la que se ha convertido la “clase política”.

Luego del periodo vacacional de verano, llamado de Semana Santa y Pascua, que algunos abúlicos todavía disfrutan, que debió habernos servido para el descanso normal y la reflexión interna, que son una necesidad de la naturaleza humana, indispensables para no caer en las crisis de nervios que nos producen otras complicaciones y alteraciones orgánicas de difícil explicación y curación.

Y es que después de vacaciones podemos concluir que de ninguna manera estos lapsos del año deban considerarse como ociosos o improductivos, siempre y cuando no sean tan prolongados, porque entonces sí que serían contraproducentes al fomentar la indolencia y la irresponsabilidad colectiva, el derroche y los vicios, pues hemos visto como a muchos les sirve de pretexto ideal para faltar a compromisos de todo tipo, al no saber orientar esos espacios de solaz en algo que siempre espera de nuestra atención y un poco de actividad diferente a la rutinaria, que por esto mismo nos causa enfado y molestia, nos mecaniza o automatiza al grado de hacer las cosas sin emoción, sin gusto por lo que hacemos y por ende sin imaginación ni creatividad alguna, que son factores que estimulan el talento para generar nuevas ideas y objetivos más trascendentes.

Esto vale también –aunque no lo parezca- para el quehacer político, que según se acepta ya, es actividad muy compleja porque debe ser la vía más adecuada para influir en el desarrollo de las comunidades, que lleve el bienestar para todos, o cuando menos un mínimo de servicios públicos básicos y de asistencia social garantizados.
Es por esto que quienes se dedican a esta actividad, ya profesionalmente, en cualquiera de los tres niveles de gobierno y los tres poderes o que aspiren a ello, deban presentar programas viables y acciones verdaderas, serias, convincentes, objetivas, para motivar a las mayorías que no votan a que lo hagan con interés cívico, porque a pesar de que las actuales administraciones les falta tramo por recorrer, muchos ya se andan desgarrando las vestiduras por acceder al poder político en precampañas adelantadísimas.

Porque la experiencia de esa grande capa de ciudadanos indiferentes les ha hecho ver reiteradamente en la vida cívica de sus pueblos, a la política como una farsa y los políticos como unos histriones vividores; a los candidatos cuando triunfan como individuos suertudos que obtienen como un regalo un cargo público como si se tratara de un premio de lotería y no una elevada responsabilidad social. Muchos lo ven y lo creen como un regalo de Dios. Para muestra un botón, no nos vayamos tan lejos con la mayoría de Regidores del Ayuntamiento de Bahía de Banderas, (no todos) que han tenido una productividad nula en el Cabildo, contrario a su jugoso sueldo.

Ahora que ya terminó la tregua de Semana Santa, aunque muchos se van de frente, hay que volver a las actividades normales todos, y que la política no sea más un proceso repetitivo de actos o eventos rutinarios en la vida de los pueblos, sin imaginación, sin creatividad, sin emoción social, de pura desacreditación y guerra sucia entre candidatos, en Nayarit tendremos elección de tres diputados federales y la fórmula de dos Senadores de la República.

Iniciaron las campañas políticas también igual que siempre, regalando camisetas, cachuchas y calcas con los nombres de los partidos y sus candidatos que avientan mentiras arrebiatadas, promesas al por mayor y todos “contra la corrupción” que es el tema más socorrido.

El pueblo espera planteamientos razonables, realizables, ¡verdaderos! esto es, sin mentiras, (proposiciones lógicas, convincentes, correctas y verdaderas, decía desde hace siglos el sabio Aristóteles).

Y ya que todos se dicen y sienten ser tan católicos aun públicamente, sin saber ni pensar siquiera qué es un Estado Laico como el nuestro, al menos entonces respeten los mandamientos de Dios, que son la base del cristianismo, que les prohíbe mentir, hurtar, matar, que deben amar al prójimo, no burlarlo, expoliarlo pisoteado sus derechos humanos, que tiene derecho a una vida digna y decorosa, no de carencias elementales y sufrimientos por hambre y enfermedades por la falta de eficacia de sus instituciones.
Como soldados rasos de la vida cívica de nuestros pueblos, también los ciudadanos tenemos asignado un rol, el de legitimar con nuestro voto a los mismos gobernantes y legisladores que nos damos.

Estamos a tiempo de la reflexión, del análisis crítico de cada uno de los pretendientes a Diputados Federales, Senadores y Presidente de la República, a los que debemos conocer desde su niñez inclusive, su familia, como amigos de la infancia, condiscípulos en nuestras escuelas, dónde viven, que han sido, que son, como piensan, como actúan, etcétera, no conocerlos invita a ni siquiera tenerlos como aspirantes a representarnos como Diputados al Congreso Federal o en el Senado, donde se hacen y se votan las leyes de todo tipo que a todos nos rigen y nos afectan. ¿Los Conoce Usted? ¡Porque después ahí nos andamos espantando!

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