El Rector Oscar Valenzuela se ha conducido dentro del marco de la Ley

Se trabaja en 5 metas para la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas

Nayar Araiza López/La Opinión

La resistencia al cambio en las organizaciones es muy común en la administración pública, los conflictos en las organizaciones es una tendencia casi natural en los equipos de trabajo, máxime cuando se está en un estado de confort o se goza de ciertos privilegios, incluso a consta del avance en el cumplimiento de los valores, la misión y la visión, de las metas de trabajo planteadas en el proceso administrativo, olvidándose muchas de las veces del verdadero objetivo de su esencia como organización dentro de la sociedad estatal.

En el caso de las instituciones de educación superior, como la Universidad Tecnológica de Bahía de Banderas, que por dos sexenios fue un paraíso laboral para los recomendados del Gobernador en turno, ya que tanto Ney González como Roberto Sandoval, colocaron a personajes totalmente sin perfil académico en la Rectoría, pero además un listado de “chambistas” que al concluir la pasada administración estatal, aún se tenía problemas para desalojar esos lugares para sustituirlos por gente verdaderamente productiva, incluso aún se padece esta situación por vicios muy arraigados en los procedimientos laborales.

El actual mandatario Antonio Echevarría García, determinó elegir al Rector de la UTBB bajo un novedoso procedimiento de selección, para sugerir la terna al Consejo y finalmente elegir al mejor perfil para ocupar el puesto, lo que recayó en el Maestro en Administración Pública y Finanzas Oscar Armando Valenzuela Sahagún, que es un profesionista reconocido en Bahía de Banderas y que desde el inicio en este cargo mostró su disposición para trabajar con Maestros y personal administrativo.

Lo cierto es que la dirigencia sindical de las Ut`s con base en Tepic, tiene una alta resistencia al cambio porque no quieren perder privilegios, con exigencias que rayan en lo exagerado y en el capricho, que están dentro del ámbito de la presión política para con el mismo Gobernador Antonio Echevarría, -así digan otra cosa-, con intereses a todas luces ajenos a la institución educativa y que dicho sea de paso, estas peticiones disfrazadas de derechos laborales, vienen heredadas desde el pasado sexenio de Roberto Sandoval, a quien el Sindicato nunca le dijeron nada, seguramente a cambio de canonjías para unos cuantos.

Después del proceso de huelga, de la firma del Contrato Colectivo de Trabajo, independientemente de las interpretaciones jurídicas, los maestros del plantel Bahía de Banderas, siguen siendo engañados y utilizados por la dirigencia sindical en Tepic, con acciones que en el plantel de la UT de Nayarit no realizan, igual operaron en los pasados emplazamientos; lo ideal fuera que cada UT tuviera su propia representación sindical con su respectiva toma de nota, ya que las condiciones de Santiago, la Sierra, Tepic y Bahía de Banderas son totalmente diferentes y así se evitaría el manejo político de los profesores, tal como sucede actualmente en la UTBB.

Cabe mencionar que el empleador es el subsistema estatal, es el Gobierno de Nayarit “su patrón”, por lo que no se puede disponer de recursos para responder a sus exigencias, porque se caería en irresponsabilidades y sanciones, pero además el sindicato no define las decisiones de la institución, los maestros están sujetos a una línea de mando, de planeación, de organización y de control, no pueden tomar acciones por “sus petacas”, sobre la base y supuestos de “malos manejos”, tampoco estar con la creencia de que es el “sindicato” del que dependen, definitivamente que pertenecen a una organización de carácter público con funciones bien definidas: los Maestros a dar clases, no es su papel definir funciones ni proponer puestos, ni revisar cuentas, el Estado tiene sus propias contralorías. Pero parece que no se entiende.

A pesar de ello, el Maestro Oscar Valenzuela Sahagún está trabajando en 5 metas, la primera es duplicar la oferta educativa, que se ha quedado rezagada con relación a las necesidades de Bahía de Banderas, de Puerto Vallarta y de varios municipios de la región, ampliando carreras no únicamente en el área turística y hotelera, sino también en otras actividades que son relevantes para la zona, donde se requieren recursos humanos capacitados para dar respuesta al sector productivo, generando egresados altamente competitivos.

Otro reto es duplicar la matrícula actual, pasar de mil 300 alumnos a más de 3 mil inscritos, para poder acceder a un mayor subsidio federal y estatal que coadyuve en una mayor infraestructura académica en beneficio de la formación de los estudiantes; una tercera es convertir a la institución en una Universidad BIS, que significa que sea bilingüe, internacional y sustentable, todo esto implica una cuarta meta, que es duplicar la actual infraestructura educativa, ya que actualmente se cuenta con dos edificios de docencia, pero se está buscando la gestión de la construcción del tercer y cuarto edificio, un auditorio de usos múltiples y finalmente concluir con el hotel escuela, que por diversas razones se ha pospuesto la culminación de su construcción.

El rector Oscar Valenzuela Sahagún siempre se ha conducido dentro del marco de la legalidad y los procedimientos contemplados en la Ley, en los reglamentos internos, falso que tenga una postura de revanchismo y de acoso con maestros y estudiantes, tal como lo afirman algunos con un alto grado de subjetividad.

El Rector de la UTBB Oscar Valenzuela, está trabajando en las metas  anteriormente expuestas, pero su forma de conducirse, parece no le gustó a algunos, que como mencionamos al principios se resisten al cambio, que no se prestan al desarrollo organizacional y que creen que dependen de un sindicato y no de una línea de mando claramente definida de una administración estatal que quiere lo mejor para la educación y no seguir viendo los espacios educativos como arenas políticas. Va.

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