Contralínea

Por Francisco Javier Villa

El Beneficio de Puerto Vallarta con la Conurbación

Ya se habían tardado los gobernantes de Jalisco, en este caso de Puerto Vallarta, en buscar la manera de crecer los espacios en donde vivan los avecindados que día a día llegan en busca de oportunidades, ya que a su lado está el extenso territorio con que cuenta Nayarit, en este caso el municipio de Bahía de Banderas, en donde las cosas están más aceleradas, en relación al crecimiento poblacional que su vecino allende el río Ameca, ya que esta zona sur de Nayarit tiene un crecimiento de por lo menos el 10 % de arribo de familias que vienen a esta “Tierra Fértil, Mar de Oportunidades” y dentro de poco estarán uniéndose poblados para crear la gran ciudad al centro del municipio, ya que en unos pocos años, no más de cinco años, San Vicente, El Porvenir, San José del Valle y sus múltiples fraccionamientos albergarán más de cien mil pobladores.

Por eso los trabajos de conurbación harán una zona metropolitana como pasó allá en Jalisco cuando se fusionaron Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y hasta Tonalá, para hacer de aquella enorme mancha urbana en una de las más grandes de nuestra república, la única diferencia es que están en el mismo estado, diferente a lo que sucede entre Bahía de Banderas y Puerto Vallarta que pertenecen a diferentes estados, lo que motivó durante muchos años que no se pusieran de acuerdo para firmar una conurbación y dentro de poco una zona metropolitana, como sucede entre la Ciudad de México y el estado de México, en donde los problemas se resuelven entre dos gobiernos diferentes.

Aquí la gran diferencia también es que Puerto Vallarta, Jalisco ya no tiene espacios, ni terrenos propicios para crecer, ya que poco a poco la gente que llega, si tiene recursos económicos compran viviendas en donde pueden, pero los que no tienen la manera voltean y ven las ofertas en Bahía de Banderas, o de plano van e invaden terrenos de acaparadores que los mantienen abandonados o de plano terrenos agrícolas que se están vendiendo por ejidatarios que buscan la manera de sobrevivir con lotes en cómodas mensualidades, pero que no tienen servicios, ni seguridad de que puedan tener garantía de que esas tierras no se las quiten después.

Vemos que en el vecino Puerto Vallarta los espacios de tierras están en el área protegida serrana, en donde el gobierno federal puso un tope para construcciones, razón por la que hasta allá, por el rumbo de La Palapa la gente busca sobrevivir y poco a poco muchos se acercan hasta el mineral de El Cuale para habitarlo de la manera que sea, la necesidad de espacios habitacionales es de lo más álgida por ello es urgente la conurbación y con ello la libertad de familias que se vengan a vivir a Bahía de Banderas, aunque trabajen en Puerto Vallarta y sus impuestos se queden para Jalisco, pero los servicios básicos le cuesten a Bahía de Banderas, una carga más que liberará al vecino municipio que no se preocupará del que será “su dormitorio” de los miles de trabajadores que les darán el servicio a sus hoteles, restaurantes y comercios, aunque eso ya tiene años de hacerlo teniendo a fraccionamientos como Valle Dorado, Costa Coral, Jardines del Sol, y tantos otros los espacios en donde sólo vienen “a dormir” miles de trabajadores, y por cierto muchos de ellos tienen vigentes sus credenciales de elector de sus lugares de origen o de domicilios de amigos de Puerto Vallarta para poder entrar a trabajar allá.

Es cierto que servirá dicha conurbación para que la colaboración se dé, tanto en seguridad como en transporte, aunque vale la pena recordar que el servicio que se presta en el servicio público sólo le sirve a Puerto Vallarta, ya que la CTM, conjuntamente con Transportes Medina, mantiene el bloqueo de que los de Nayarit regresen “cargados de pasajeros” de Puerto Vallarta, aunque sean servicios especiales, por eso las mentadas combis prefieren violar sus concesiones de llevar a la gente hasta el puerto jalisciense y definitivamente terminar sus rutas en La Jarretadera, mientras que sus permisos señalan que es hasta la entrada a Puerto Vallarta, lo mismo las concesiones de la ruta a Punta de Mita, ya que dejan el pasaje final en La Cruz de Huanacaxtle, o sea que ni siquiera terminan la ruta concesionada.

Pero en fin, nos alcanzó el crecimiento y con ello aumentar los gastos presupuestales en sus egresos para dotar de los servicios básicos de agua potable, drenaje, alcantarillado, alumbrado público, calles, seguridad pública, etc.

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