Comentarios de la Bahía

Por Nayar Araiza López

Trabajadores del turismo son explotados

Este periodo vacacional de Semana Santa y Pascua, se caracterizó por el abuso indiscriminado en el alza de precios, en prácticamente todos los servicios turísticos, incluso los comerciantes, palaperos y vendedores de playa para los “clasemedieros”, puesto que con todo cinismo, argumentando “temporada alta”, se volaron la barda vendiendo muy por encima de su valor todos sus productos.

La especulación fue la constante, indiscutiblemente fue letra muerta la Ley de la Oferta y la Demanda, que se supone, en teoría alienta la competencia entre empresarios, equilibrando los precios en beneficio de los consumidores, fue competencia sí, pero a ver quién vendía más caro y además con pésima calidad, esto, en establecimientos chicos, grandes y la playa, igual los hoteles, desde los de paso, hasta los de Gran Turismo, bueno hasta los taxistas se les fue la mano con la cobradera muy cara.

Me viene el señalamiento al comentario, porque no hay que “vanagloriarse” tanto por las supuestas bondades del turismo; tenemos que preguntarnos, qué tanto beneficia esta “derrama” que efectivamente “crea empleos”, pero mal pagados, ya que Bahía de Banderas es precisamente un paraíso para la inversión privada, pero porque los capitalistas obtienen sus ganancias con base en los bajos salarios que pagan a los trabajadores, que son los que realmente crean la riqueza con los excedentes de su productividad, dado sus palmarias jornadas de explotación y traslado de su sueldo al sistema “propinero”, que aquí es en donde se apropian del plusvalor del trabajo de los empleados.

Se observa también, que las nuevas inversiones de las marcas turísticas, una parte proviene de las mismas ganancias que aquí obtienen, lo demás por créditos y financiamientos de socios, pero el resto de sus ingresos se va a sus cuentas del exterior, lo que significa que es mínima la derrama económica de estas grandes empresas hoteleras en la región, -que no sean los miserables sueldos que pagan- que es lo que mueve la microeconomía local, ya que tampoco adquieren productos e insumos para su operación, todo lo traen del exterior, realmente es poco lo que aquí consumen. El encadenamiento productivo es incipiente, falta mucho para que el sector primario regional produzca los alimentos que el sector turístico demanda.

En este sentido, claro que se requiere de la fuerza de trabajo para expandir la actividad turística, pero la realidad es que a los trabajadores gastrohoteleros, se les paga en promedio entre mil 500 a 2 mil 500 por quincena, la otra mitad equivalente, para complementar su sueldo se las depositan en una tarjeta de débito, pero con el concepto de »propina», que le cobran por adelantado a los clientes en los denominados “todo incluido”, que dicho sea de paso, es otro mecanismo irregular, ya que ningún turista está obligado a “pagar propina” obligatoria, pero ni cuenta se dan.

Esta es una forma muy “legal” de evadir sus pagos obrero-patronal ante el IMSS-INFONAVIT, es una movida bien diseñada de estos empresarios, para no pagar los sueldos y prestaciones que corresponden a cada trabajador, pero que les dan millones, pero además, también habría que preguntarse ¿quién controla o vigila el cobro por adelantado y entrega de la propina?, seguramente que no le proporcionan completo lo que entra por este concepto a los trabajadores. El empleado se aguanta, porque de otra forma no tendría empleo, “más vale, poco, explotado y cansado, que nada”.

Los empleados del turismo, tienen ingresos en su mayoría de 6 a 10 mil pesos mensuales en promedio, con todo y sumándose »la propina», cuando ésta debería ser un extra en su percepción, esto es que esos seis a 10 mil pesos deberían de pagarles quienes los contratan, con todo y las prestaciones de ley, aguinaldo, utilidades, vacaciones, maternidad, guardería, etcétera, así esos 3, 4 o cinco mil que les depositan de propina extra como complemento de su “sueldo”, pero que pagan los clientes por “adela”, sería el incentivo, para que tuvieran ahora sí percepciones entre 9 a 15 mil pesos al mes, más porque el trabajo turístico es especializado.

Cabe aclarar que me refiero a los “oficios” del turismo, meseros, cantineros, cocineros, camaristas, toalleros, áreas públicas, jardineros, alberqueros, ayudantes, que representan el grueso de los empleados gastrohoteleros. No está por demás señalar que los ingresos que perciben los trabajadores, únicamente se incrementan en temporadas vacacionales, cuando reciben propina directa de los clientes que atienden, pero que aun así, no les es suficiente para vivir, máxime si son sujetos de crédito en las tiendas comerciales de Coppel, Elektra y La Surtidora.

Este problema del bajo salario de los miles de trabajadores del turismo, se traduce también que al no darlos de alta con su ingreso real ante el IMSS, no tienen acceso a un crédito digno para vivienda por el INFONAVIT ni para el consumo en el FONACOT, además que estos empresarios con esta maniobra “legaloide” mantienen ahogadas las finanzas de estas instituciones. Habría que ver si también les hacen retenciones de ISR por el ingreso de la propina, y no la enteran.

Igualmente estos capitalistas, no obstante suscriben »contratos colectivos de trabajo» con organizaciones sindicales, que por lo regular son de pura “simulación”, en la llamada temporada de baja ocupación »descansan» a la mitad de la plantilla laboral, sin pagarles su salario ni propinas. Lo que mantiene en un estrés permanente a la clase trabajadora, que tiene que ingeniárselas para obtener ingresos y poder subsistir.

Todo esto ante la complacencia de las autoridades y los legisladores, que históricamente se han hecho “oídos sordos” bajo el pretexto de que se “crean empleos”, pero definitivamente están violando la Ley Federal del Trabajo, lo que es una inmoralidad, ante el silencio de los trabajadores que prefieren quedarse callados para no perder sus empleos; estamos ante una total impunidad de los dueños de los hoteles en Bahía de Banderas, que además regatean el pago de sus impuestos al municipio.

Estas mismas empresas turísticas, en los países desarrollados si pagan los salarios como debe de ser y las prestaciones a sus trabajadores, porque si no lo hacen son sujetos a fuertes sanciones económicas. Simplemente en el extranjero si respetan las leyes, lo que no sucede en México, en donde estos capitalistas son unos “bandidos de cuello blanco” que explotan a la clase trabajadora.

Ya es tiempo de cambiar eso, porque también es una falacia, que el turismo es la solución, ya que una economía que únicamente finca su crecimiento en el sector terciario que es el de los servicios, al que pertenece el comercio y la actividad turística nunca será desarrollada, ya que solo se benefician algunas ramas como el transporte y la construcción, que dicho sea de paso, tampoco pagan los salarios y prestaciones laborales a sus trabajadores como corresponde.

Vamos a ver si la actual legislatura federal, con mayoría del partido MORENA y sus aliados, principalmente los diputados nayaritas, toman en cuenta este asunto y la voz de la clase trabajadora se pueda escuchar en San Lázaro, para que los capitalistas ya no violen la Ley Federal del Trabajo y paguen salarios justos, principalmente en el sector turístico en Bahía de Banderas.

El principal ingreso de divisas al país, proviene de la exportación de alimentos, por encima del turismo, las remesas y el petróleo. Pero la producción agrícola y ganadera está verde en Nayarit, es al sector primario al que se le debe apostar para que los productores locales se inserten en esa dinámica de productividad y exportación, mientras esto no suceda, Bahía de Banderas seguirá siendo un paraíso para la inversión privada, sí, pero explotando a la clase trabajadora. “La explotación del hombre por el hombre en el capitalismo” lo descubrió Carlos Marx hace dos siglos, pero sigue teniendo plena vigencia. Cifras para qué. Esta es la realidad.

Los trabajadores que participan en el proceso productivo del turismo, merecen contar con todas sus prestaciones laborales y obtener un salario justo por su enajenante actividad, a pesar del manifiesto crecimiento económico de la Riviera Nayarit, el Talón de Aquiles para los gobiernos Estatal y Federal, es hacer que los empresarios cumplan con las Leyes Laborales, tal como lo hacen en los países desarrollados.

El que los empresarios del turismo, paguen las cuotas mínimas al IMSS y al INFONAVIT de sus trabajadores, ha contribuido históricamente a que estas instituciones operen con números rojos, en el caso del Seguro Social estar al borde del colapso, lo que debe de ser una situación prioritaria, que los capitalistas logren desprenderse de la parte justa de las ganancias, en la que los trabajadores son la parte fundamental de la obtención de la masa de su acumulación, lo que debe de terminar y es tarea solucionarlos de nuestros legisladores, si quieren contribuir a que Bahía de Banderas siga creciendo pero con un reparto equitativo de la riqueza que genera el turismo. Va.

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