Contralínea

Por Francisco Javier Villa

Festejos que terminan diseminados

El pasado día tres de este mes de mayo, fue por decirlo así, una pléyade disímbola de varias actividades, de celebración que culminaron llenando el propósito para cada quien, por un lado en La Cruz de Huanacaxtle fue el cierre de la celebración a la Santa Cruz, en donde ese pueblo de pescadores vivió, como todos los años, la fiesta a favor del símbolo del cristianismo, en donde sus habitantes confundidos con cientos de avecindados realizaron diversas acciones que los llenó de la emoción de haber culminado sus fiestas paganas llenas de fervor y mucha alegría. Ignoro si el alcalde Jaime Cuevas Tello estuvo por aquellos lares, pero su presencia o su ausencia de todas maneras no influyeron en ese rito de convivencia en esa comunidad costera de Bahía de Banderas.

Por otro lado, pero sin ese calor que durante muchos años nos habían acostumbrado los albañiles, en cada una de las obras de la construcción que se realizan, ya sea en casa, o en empresas, los mal llamados “macuarros”, “maistros” de la pala y la cuchara, seguramente con el apoyo de los ingenieros o de los contratistas, se la “pasaron de peluches” en cada uno de sus espacios, o de plano se dieron gusto con comidas llenas del ambarino licor, “conbebiendo” en las obras o en sitios que les fueron preparados para celebrar “El Día de los Albañiles” en nuestro entorno regional.

Ah, pero no hay que dejar de lado la celebración del “Día Mundial de Prensa” fecha que la Unesco declaró como importante para todos aquellos que de una u otra manera realizan trabajos informativos allende las fronteras de sus países, de aquellos hombres y mujeres arriesgan la vida para informar de manera puntual de los acontecimientos en zonas conflictivas, o sea de guerra, de conflictos que conllevan alejarse de sus lugares de origen para generar “la nota informativa” que mantiene el interés de todos.

Es una celebración que no es por todos compartida, ya que en muchos lugares de nuestro México es más oficial hacerlo el 7 de Junio, que es el Día de la Libertad de Expresión, fecha en la que la gran mayoría de comunicadores atienden el llamado de cada una de las organizaciones públicas, personales y privadas, espacio en el cual se hace un pequeño alto en el camino para convivir y compartir “la sal y la pimienta” de cada una de las áreas o grupos en donde se reúnen, cosa que por cierto en Nayarit se ha estado olvidando, ya que el 3 de este mes las organizaciones periodísticas aceptan las invitaciones de los entes públicos y privados para celebrar dicha festividad, o como lo hacen en el vecino Puerto Vallarta que celebran el 4 de enero a los periodistas, mientras que en Bahía de Banderas en este trienio han quedado a deber el reconocimiento a esta peligrosa en estas fechas labor de informar el acontecer diario a la gente que necesita saber qué es lo que está pasando en su entorno.

Seguramente, en Bahía de Banderas “pasan de noche” estas celebraciones debido a que el alcalde Jaime Cuevas Tello no tiene entre sus prioridades convivir con los periodistas, o que de plano debido a sus múltiples ocupaciones o que sus asesores no le recuerdan que también hay días para establecer el contacto directo con los que comunican sus hechos de gobierno, ni siquiera un mensaje realiza para agradecer a los comunicadores su labor informativa, con decirles que no recuerdo la fecha, después del 17 de septiembre del 2017 que se haya reunido con los periodistas al menos para convivir con los que nos dedicamos a informar, a simular, a “chismear” o de plano a ser los “policías chinos” de su administración, aunque la verdad se entiende su desapego pues dice mucho que en su oficina de comunicación no tiene esa gente que haya sido parte de “la perrada” como muchos nos dicen, pues la verdad sólo pueden entender este trabajo, oficio o profesión aquel que haya realizado “entrevistas banqueteras” corretear la nota o estar en el lugar donde se genera la noticia, que son los que se reconocen como verdaderos periodistas, pero en fin, las cosas así son y tendremos que esperar que las cosas se den cuando se entienda la labor del que quiere informar las cosas como son a la gente, ya sea por escrito, vía radio, televisión y ahora con las redes sociales, en donde por cierto cualquiera que sube una foto ya se cree periodista de verdad, y de esos por ciertos hay muchos.

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