Francisco «Quiquián» Ruiz: recuerdos de «La Cristiada».

Cuando un testimonio oral se convierte en historia, (Entrevista mayo de 2009/Eduardo Gómez Encarnación).

Colaboración Eduardo Gómez Encarnación

Francisco “Quiquián” Ruiz Pérez, murió el viernes 17 de mayo, teniendo una edad aproximada de 104 años. “Quiquián” gozó siempre de una memoria prodigiosa y pudo dejar testimonios de mucha valía para el pueblo de Valle de Banderas, Nay.

“Me llamo Francisco Ruiz Pérez, nací aquí en el Valle. Mi papá fue Román Ruiz y mi mamá Felipa Pérez. Tenía una hermana que se llamaba Lazara, otra Sixta, otra Tomasa y otra… no me acuerdo cómo se llamaba; cuatro hermanas tenía. Y de hombre tenía tres: Santiago, uno, Juan, dos y yo tres. De mi edad no me acuerdo pero ando pisando 94 años. Nací el día de San Francisco por eso me pusieron Francisco»

En una entrevista hecha en el 2009, cuando se trató el episodio de “La Cristiada” en este pueblo, dio el siguiente testimonio:

“Estaba un señor que compró la esquina ahí donde viven los Covarrubias, él hizo la casa, un casononón… era un alemán. Y entonces se usaban los Cristeros… decían que venían los Cristeros y se venían. Si traiban un caballo cansado y te encontraban, te bajaban del tuyo y te dejaban sin caballo. Eso hacían: llegaban a un rancho, dejaban los caballos cansados y se llevaban los que tenían ahí…así, puras de esas hacían.

Me acuerdo de unos que vinieron aquí, venían al mando de uno que le decían “El Greñas”… aquí armaron una trifulca buena. Entonces se usaban las Defensas del mismo pueblo, se formaba La Acordada. Entonces se juntó la gente, y ese alemán estaba a la contraparte de los Cristeros. Entonces dijo: yo voy con ustedes, yo también voy… dijo el alemán. Y toca que lo mataron allá en la guerra. Se agarraron a balazos y ya ve que las balas no rodean…”

El hecho registrado en documentos es éste: “El día 29 de julio de 1928, un contingente de 11 cristeros al mando de Candelario Rojas y Valentín Contreras, tomaron por sorpresa al poblado de Valle de Banderas. Es probable que haya sido gente de Esteban Caro, que había sido corrida de Puerto Vallarta por las fuerzas federales. Debieron cometer varias tropelías pero lo más lamentable fue la quema de los libros del Registro Civil.

Por la tarde, la “acordada” del pueblo capitaneada por Andrés González y un grupo de vecinos salieron en su persecución, localizándolos en La Quebrada, el día 30 a las seis de la mañana. Los cristeros los recibieron con “una lluvia de balas” y después de hora y media de combate se levantó el campo. Los rebeldes tuvieron cuatro muertos y varios heridos. Por parte de los defensores se registraron dos soldados muertos, Alfonso Jiménez y Marcos Hernández, y cuatro heridos. Entre los heridos se encontraban J. Jesús Arreola, quien murió unos días después y el alemán Juan Stanchark, quien perdió una pierna. (El Informador de Guadalajara. 14 de agosto de 1928).

Sirva esta nota como un homenaje para honrar la memoria de Francisco «Quiquián» Ruiz Pérez, hombre sobresaliente de Valle de Banderas.

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