PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

En la vieja guardia del PRI sobrevive un activo muy importante que si se aprovecha puede darle al tricolor los votos necesarios para posicionarse de nuevo en Nayarit; la persona que seguramente será el que los abandere para buscar la gubernatura se llama Manuel Humberto Cota Jiménez, con todo y que dentro del partido hay voces que no desean que repita, sin embargo, por haber obtenido una votación limpia que por cierto vino de la sociedad civil, lo proyecta como el aspirante adecuado que aproveche la gran experiencia que han logrado muchísimos jóvenes que saben hacer un expediente técnico para evitar, como suele suceder, que los recursos federales se regresen a la capital del país. Por eso el PRI en nuestra entidad ya tiene creada una gran expectativa al tenor de saber que harán para reactivar la economía y llevar recursos a todos los municipios con la idea de regresarle a la sociedad, las instituciones que hicieron de México un país fuerte que generó durante décadas trabajo con obra pública en todos los rubros.  Y como resulta lógico más no comprensible, el éxito del PRI provocó envidia en los grupos que pretendían acceder al poder, los cuales lograron dividirlo para aprovechar el rio revuelto y crear un país de jóvenes trastornados por el consumo de la droga principalmente: con ello garantizan privilegios en todos los órdenes con altos índices de impunidad. Llegan los salvadores de México, pero en lugar de fortalecer las instituciones se dedican a destruirlas, generando falsas expectativas con los programas sociales que en la mejor época del PRI, se entregaban sin tanta publicidad como ahora. De hecho, lo que López Obrador hace desde la Presidencia de la República, no es más que una caricatura de lo que durante pasados setenta años realizó el viejo partido revolucionario de las instituciones. Nada nuevo bajo el sol en el cielo moreno, repetición histórica con viejas caras de priistas que hicieron, hay que reconocerlo, buen papel en su tiempo. Priistas que llegaron fortalecidos, liderados por otro viejo priista, Andrés Manuel López Obrador, a quien muchísima gente ya no puede saludarlo para darle un papel de protesta o peticionario. En ocho meses de gobierno de la presunta cuarta transformación, no se ve cumplimiento de las promesas hechas en una campaña que duró 18 años; apenas hace unos días bajó treinta pesos el gas, no así la electricidad ni el precio de los satisfactores de primera necesidad; con el nuevo salario autorizado por AMLO, no se compra gran cosa. Los números económicos son fríos, el Producto Interno Bruto a la baja, está situado en uno por ciento y probablemente llegue al punto cinco en el mes de septiembre. Esta situación desesperante hace que los ciudadanos reviren hacia el PRI casi al borde de la extinción, organización partidista que viene de atrás como los borregos, para dar formidable golpe, a salud, hay que decirlo, de los errores del régimen morenista, López Obrador a la cabeza. Me ha tocado palpar este tipo de gobiernos; muchas veces el PRI, tras recuperar el poder, se sentía la mamá de las gallinas, cambiaban hasta el modito de andar y escupían por un colmillo. Pero la gente, conforme pasaba el tiempo, veía con tristeza que todo seguía igual y hasta peor; quisiera creer que México va a cambiar, que va a ser mejor que los gobiernos pasados, pero lo que estamos viendo no pinta mejores augurios. Ese negro panorama le favorece mas al tricolor que al PAN, PRD, MC, PT u otros partidos; la organización de las grandes mayorías, cuenta con  una gran experiencia como partido gobernante que pertenece a la prestigiada internacional socialista de donde agarró su programa para instaurar en México la famosa economía mixta que le dio tan buenos resultados…PALESTRAZO: tal vez pudiéramos decir dentro de dos años que el PRI no estaba muerto ni andaba de parranda.

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