PALESTRA

Por Gilberto Cervantes Rivera, poeta de Cucharas

Las ambiciones que genera el poder, han creado en los hombres impunidad para  delinquir en aras de alcanzarlo. La historia del planeta nos prueba lo fácil que es caer en la tentación de matar al adversario. En la Roma de los Césares, por medio de  guardias pretorianas, asesinaban emperadores y subían al trono a quien  ofrecía un mundo más bonito. No hay sociedad que no haya actuado de tal manera; las civilizaciones modernas hacen lo propio. En México durante la Revolución hubo muchísimos mártires producto del complot para sacarlos de la jugada: Madero, Pino Suárez, Villa, Zapata, Carranza y durante la administración presidencial salinista, Colosio es el vivo ejemplo de lo que no debe seguir sucediendo. Desgraciadamente los políticos actúan igual que los mafiosos y en pequeña escala, sin atentar contra la vida, las renuncias por equis razón, evidencian la dinámica del poder. Para conservarlo, en nuestro país, gobernadores como Jesús Sánchez Celís, de Sinaloa, pagaba pistoleros que no solo cuidaban sus espaldas sino también mataban por encargo. La Mafia del Poder, como la llama el Presidente Andrés Manuel López Obrador, en estos tiempos que vuelan, se asoció con la otra delincuencia para amasar grandes fortunas, por ello no ha sido raro que profesionales en el manejo de las armas, cuiden al gobernante, incluyendo a la esposa e hijos del mandatario. Es parte de los compromisos adquiridos,  lo que les proporciona de igual manera, confort económico. Lectores de esta columna que llegaron a leer en el periódico Realidades, me muestran incredulidad al respecto, señalando que esto no pasa en nuestro país, que son inventos. Desgraciadamente es tan cierto como que ayer, apenas alcancé a desayunar por la tarde; la lucha por el poder y tras alcanzarlo, transforma en Rey Midas a los políticos del pasado reciente, como lo que pasó en Nayarit con el Narco Fiscal Edgar Veitia, quien trabajó la plaza investido de amplios poderes que le proporcionaba una estructura para sustraer riqueza por todos los medios. Edgar cayó en la tentación de creerse Gobernador y no pocas veces se lo hizo sentir a Roberto Sandoval Castañeda, el cual quiso alguna vez imponerse, comprobando que no se puede terminar con palabras lo que mal ha empezado y que finalmente acabó en una cárcel de máxima seguridad de Nueva York, donde Veitia enfrenta un proceso por conspiración para introducir a Estados Unidos, enormes cantidades de mariguana, cocaína, heroína y metanfetaminas. El propio Sandoval está en la cuerda floja, en virtud de que la administración encabezada por Donald Trump, lo acusa por tener nexos estrechos con narcotraficantes para lavar dinero y otros ilícitos. Comparado esto con el juicio político que le tiene implementado el Congreso local, en virtud de los graves señalamientos que le hacen los gringos, puede terminar preso en una cárcel del otro lado de la frontera norte. Prueba de que Sandoval toma con preocupación las circunstancias actuales, es que no estuvo en primera fila durante la última pelea de su gran amigo El Canelo Álvarez; sabedor de que lo pueden atrapar en cuanto pisare suelo gringo, Sandoval prefiere esperar lo que ya presiente. Por asumir un poder absoluto, Veitia perdió la libertad; hizo y deshizo, no hay habitante de Nayarit que hable bien de él, a todos le quitó algo y lo importante del caso es que lo tomara como referente la sociedad nuestra, para que nadie caiga en la tentación de amasar dinero por medios ilícitos. La gente no se equivoca y bien dice, quien obra mal se le pudre la parte de atrás. Vale muchísimo más comer frijolitos con tortillas que te da un trabajo honesto, que agarrarle dinero al chamuco, que si lo gastas para comprar privilegios, el pueblo te lo señala y si no lo gastas, el mismo Diablo te lo quita, y ejemplos hay a todo lo largo y lo ancho de la Tierra esta que gira contaminada, para desgracia de nosotros, humanidad lacerada por la guerra, el hambre, los vicios, la enfermedad y el desempleo…PALESTRAZO: tanto Nayar como Pavel, son jóvenes con muchos talento para la política; ambos pueden esperar ocho años para pelear en buena lid por la gubernatura; creo también que ninguno de los dos caería en la tentación de llegar al poder a cualquier precio; mejor esperar que caer en la trampa.

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