Contralínea

Por Francisco Javier Villa

Regidores preparados con ganas de servir

Quien no recuerda la pléyade de ediles que gracias a los regalos que sus organizaciones, gobernador en turno o alcaldes fueron beneficiados con una posición política que les “quitó el andar sufriendo penurias” al menos durante tres años, regidores plurinominales que en su vida habían soñado con llegar a ser representantes populares en un ayuntamiento, gente que de “la noche a la mañana” vivieron su propia transformación, solo que a algunos se “les olvido” que únicamente serían agraciados de este bono por 36 meses, lapso en el que duran los cargos de ediles, algunos los vimos llegar cargados de deudas, de fuertes compromisos económicos que pudieron pagar y después “se echaron en la hamaca” de la conformidad, unos se le llevaron de borrachos en las cantinas, otros visitando burdeles y table dances, para que “en menos que canta un gallo tartamudo” se les acabe el gusto y se quedaron de nuevo endeudados, pero con la novedad que ya no tendrían ese jugoso sueldo y prestaciones que les dio ser parte del ayuntamiento, de pronto los vimos vagando, alcohólicos y a la buena de Dios, recordando los tiempos idos, solo que esta vez sin muchos pesos en la cartera.

Tuvimos la cercanía de regidores que de pronto se subieron “al ladrillo” de la soberbia y de la prepotencia, quienes creyeron que ese bono de regalo les serviría para siempre, es más uno de ellos quiso sorprender buscando llegar a un acurdo de cabildo para que “les dieran pensión vitalicia por haber sido regidores”, claro que no se tocó el tema en las sesiones de ayuntamiento, pues resultaba hilarante que alguien se atreviera a solicitar eso, a muchos les fue muy bien, les llegaban compensaciones por “levantar la mano” para autorizar alguno de los muchos puntos que se tocaban en las sesiones, principalmente en lo referente a nuevos fraccionamientos, pero mucho más en lo que se refiriera al presupuesto de egresos, en donde algunas veces esperaron minutos antes de que sonaran las doce campanadas de año nuevo para decirle sí al alcalde en turno en su propuesta, se llevaban un jugoso bono, dicen que hasta departamentos cuando la solicitud era de autorizar un nuevo fraccionamiento.

No es para demeritar a algunos de los ediles, y no solo a los plurinominales vimos pasar a varios albañiles, huaracheros, carniceros, jardineros y mujeres que ni la primaria había terminado pero gracias a que estuvieron en el lugar correcto a la hora de la toma de decisiones en sus sindicatos o en sus organizaciones políticas fueron elegidos, como recuerdo una vez que se designó una diputada por el simple hecho de que el ganador de las elecciones no firmo un documento, valor suficiente para que perdiera la elección.

Ahora, muchos años después, con el paso de alcaldes ignorantes que han hecho retroceder el tiempo de nuestra Bahía de Banderas, estamos viendo que el actual ayuntamiento está conformado en su mayoría por profesionistas, en su mayoría licenciados, que están buscando mejorar lo referente a reglamentos, tuvieron la suerte de que el X Ayuntamiento será de cuatro años por el motivo de empatar las elecciones federales con las locales, tiempo en el que tratan de alcanzar los años perdidos, aunque se tenga una deuda millonaria de casi los mil millones de pesos, pero que gracias al esfuerzo de todos y las buenas cuentas del tesorero municipal, Carlos Virgen Fletes, las cosas no se ven tan negras como lo fueron en el VIII ayuntamiento de Rafael Cervantes Padilla y en el IX de José Gómez Pérez, el primero porque la incapacidad administrativa se dio en grande y en la segunda se “pasaron de listos” y dejaron una carga que ya se venía soportando desde varios años atrás, pero eso es otro cantar, el caso es que esta vez el X ayuntamiento está buscando la manera de retomar el camino que se había perdido, se han hecho cambios administrativos y se ha buscado en el gobierno federal puertas de apoyos que permitan abrir el camino del desarrollo ordenado que tanto busco el ingeniero Luis Carlos Tapia Pérez en el IV Ayuntamiento y que el V de Héctor Paniagua Salazar busco continuarlo, y que Jaime Alonso Cuevas Tello cimentó en lo que fue el VI ayuntamiento, cuando se dio el boom de inversiones inmobiliarias, tocándole a Héctor Paniagua Salazar sufrir con la recesión de los EUA y la tan mentada Influenza que bajo de manera drástica la afluencia turística, por eso, como se ven las cosas, Jaime Cuevas Tello dejara al municipio de Bahía de Banderas con menos problemas económicos que sus dos antecesores, tiene un buen cabildo, aunque tenga funcionarios que “dejan mucho que desear por inútiles y soberbios”.

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