Si volviera a nacer, volvería a ser maestro: José Antonio Placito

“Mi consejo para los jóvenes es que sean ambiciosos tengan metas fijas y sean algo en la vida superen las expectativas, sobre todo honren a sus padres.”

Alternativo


Soy José Antonio Placito nací el 8 de noviembre de 1966 en la ciudad de Puerto Vallarta Jalisco soy el tercer hijo de seis miembros de la familia, hijo de una madre soltera llamada María de la Luz Plácito una mujer de carácter fuerte, la cual luchaba en la vida por sacarnos adelante, se dedicaba a coser todo el día para ir a vender sus costuras y tener un ingreso para la familia. . A la edad de 4 años nos venimos a vivir a la comunidad de La cruz de Huanacaxtle la cual en aquel tiempo era un pueblo muy pequeño de aproximadamente unas 10 casas.
Vivíamos una casita de palapa, sin paredes, con palitos cubiertos con petates para protegernos de las inclemencias del tiempo, sin piso, sin mucho espacio. No teníamos luz eléctrica y tenía que estudiar bajo de una lámpara de petróleo. Siempre fui un niño que le gustó ayudar a los demás porque yo veía como se sufría por las carencias. Esto último me motivaba a seguir trabajando y estudiando para algún día construirle una casa a mi madre 
Fui el único en la familia que estudió una profesión. Recuerdo que a la edad de a la edad de 11 años tuve la necesidad de comenzar a trabajar ayudando en una panadería en un horario muy pesado, saliendo de ahí me iba a descansar un poco para posteriormente irme a la primaria, el recreo para mí era la hora en la que podía descansar o dormir un rato. 
A los 15 años estando ya en la secundaria me dediqué a trabajar como ayudante de albañil, el dinero que ganaba era para ayudar a mi madre y a mis hermanos. Etapa de mi vida donde destaqué por un naciente liderazgo, me nombraron jefe de grupo y mis calificaciones eran muy buenas.
Siempre fuimos una familia muy unida gracias a Dios y pesar de las carencias tuve una infancia muy hermosa. Los golpes de la vida, la ausencia de la figura paterna y la pobreza me hicieron madurar muy rápido. El, deporte era mi distracción, el momento en el cual podía relajarme, era sobresaliente en ello.
Cierto día una compañera me invitó a meterme a estudiar para maestro en Guadalajara, pero en ese momento la profesión docente no era de mi interés, además de que no era un empleo bien remunerado, yo lo que quería era trabajar en un barco. Al entrar a la preparatoria ingresé a pesca y navegación. Como la situación económica seguía siendo complicada algunos compañeros y yo nos íbamos en una lancha prestada a trabajar en el mar.
Estuve a punto de hacer realidad mi sueño cuando al terminar la preparatoria iba a ser contratado para trabajar en un barco, pero por no tener la cartilla militar no pude hacerlo. En ese entonces me ofrecieron trabajar como técnico pesquero en la secundaria donde egresé no acepté sino hasta la tercera vez en que se me insistió, teniendo en mente esperar un año en lo que se liberaba mi cartilla para irme a Ensenada de esta forma incursioné en la docencia como técnico en pesca. Yo con 19 años de edad y mis alumnos con 17, me fue difícil y sufrí bastante el primer año, mis alumnos me hacían bullying, pero logré salir adelante. Ahí trabajé por 19 años.
En el periodo de 1990 a 1994 curse la licenciatura en docencia tecnológica, posteriormente hice la licenciatura en ciencias naturales en la escuela Normal Superior de Nayarit y en el 2006 asistí a un congreso internacional de educación en la Habana Cuba.
Conocí a mi esposa Rosa María Martínez García cuando ella recién había egresado de la preparatoria, tuvimos dos años de noviazgo muy felices, después tomamos la decisión de unirnos en matrimonio. Siempre con la ilusión de tener una familia, aunque tener hijos no fue sencillo tuvimos que pasar por un largo proceso para que este sueño fuera realidad, cuando mi esposa sale embarazada fue una gran felicidad, la cual se opacó al fallecer el bebé en el vientre de mi esposa, una experiencia muy difícil y triste. Seguimos confiando en Dios hasta que pudimos ser padres de mis hijas Denisse y Estefanía, mis dos grandes amores.
Después de ocho años de trabajo, me invitan junto con otros maestros más a fundar la secundaria de Sayulita. En las tres escuelas que trabajé Jarretaderas, San Pancho y Sayulita me nombraron dirigente sindical, empezando así a incursionar en el tema del sindicato de los maestros. Posteriormente me nombraron coordinador municipal del sindicato de la sección 20. En el periodo de 1999-2002 fui regidor del cuarto ayuntamiento de Bahía de Banderas llevando así a la par el tema político y el tema sindical. Vi crecer la educación en mi municipio.
A mis compañeros maestros les digo quieran a sus alumnos, denles un buen trato para marcarlos de manera positiva, para que jamás los olviden y los lleven en sus mentes. Un verdadero maestro es aquel que quiere a sus alumnos como si fueran sus hijos.
Actualmente tengo un cargo directivo en una secundaria. Si volviera a nacer, volvería a ser maestro. José Antonio Placito/ 52 años/ Maestro

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