Su Perrita Luna no se Separó de su Féretro Bien Querido era Antonio en La Cruz de Huanacaxtle

Jorge Antonio Salazar Hernández de 48 años, mejor conocido como Drago, perdió su vida electrocutado cuando estaba pintando una fachada en el tercer piso. Su deceso causó conmoción en la Cruz de Huanacaxtle, Bahía de Banderas, Nayarit. Sin familia cercana en esta comunidad aquí encontró su hogar, fue acogido por la familia González y gozaba de aprecio por su siempre disponibilidad para hacer el bien, su perrita Luna era su compañía

Por Paty Aguilar

El pasado 15 de noviembre 2019, Jorge Antonio Salazar Hernández, de 48 años, falleció electrocutado en la comunidad de La Cruz de Huanacaxtle, Bahía de Banderas, Nayarit, cuando pintaba la fachada de un edificio desde la azotea del tercer piso, domicilio ubicado por la calle Delfín, desafortunadamente, su cuerpo quedó inerte por más de tres horas sin que peritos del SEMEFO de este municipio acudieran al lugar, lo que provocó indignación en el poblado costero, y es que Drago, como se le conocía, era bien querido por su forma de ser, casi todo el pueblo lo conocía debido a que era una persona muy servicial y alegre aun a pesar de su triste y dolorosa infancia y una decepción amorosa que sufrió a la edad de sus 30 años.

El era originario de Acapulco, Guerrero, y fue a la edad de 7 años cuando se vino a vivir a La Cruz de Huanacaxtle de la mano del padre de la familia González Valencia. Entonces, él vivía con su madre y dos de sus hermanitos, su padre los abandonó y su madre falleció de cáncer dejándolos en la orfandad, fue así que esta familia lo adoptó y desde entonces vivió con esta familia. 

Nuca se casó, cuando estuvo a punto de hacerlo a la edad de 30 años sufrió una decepción amorosa y decidió no volverlo a intentar. Su vida la dedicó al servicio hacia los demás en esta comunidad, hacía trabajos de mantenimiento en casas habitación siempre de buena gana y de buen humor lo que le generó afecto y cariño de los vecinos, es por ello que el día de su fallecimiento en un momento desafortunado, causó conmoción su muerte, pero también indignación porque Drago no merecía ni morir así, ni tampoco se tratara su cuerpo inerte con la apatía e irresponsabilidad por parte del personal de la SEMEFO que recientemente fue inaugurado no hace ni tres meses en Bahía de Banderas por el Fiscal de Nayarit, Petronilo Diaz Ponce.

Fue un bálsamo el que Nicolas Rodríguez de la Funeraria La paz, atendiera los servicios funerarios porque entonces su cuerpo fue tratado con respeto y sensibilidad lo que esta familia agradeció enormemente tras haber sufrido por varias horas la negativa del agente del ministerio publico de entregar su cuerpo para darle cristiana sepultura y es que Drago, sin familiares de sangre en este municipio, solo contaba con su familia adoptiva con quienes vivió desde que él tenía 7 años de edad con la anuencia de una de sus tías que se quedó en Acapulco con sus otros hermanitos pero que durante estos años de su vida no los volvió a ver.

El lugar donde fue velado estuvo lleno de personas que lo conocieron y lo apreciaron y en la Misa de Cuerpo Presente, las guardias de jóvenes y adultos alrededor de su féretro fue notable y durante el trayecto al panteón estos jóvenes montaron bocinas y con música de Luis Miguel cantaron a Drago las canciones que le gustaban.

Pero lo más sorprendente y notorio para todos quienes tuvieron la oportunidad de ver la triste escena fue lo que hizo su perrita Luna que no se separo de Drago ni un minuto, ahí estuvo en el velorio frente y al lado del féretro acompañando a su ser más querido; su inseparable amigo, Jorge Antonio Salazar Hernández, QEPD.

Triste historia la de este niño/hombre que tuvo la fortuna de encontrar una familia en Bahía de Banderas que veló por él hasta el último día de su vida. Gracias Paty Moss, por compartir esta historia de vida de tu hermano adoptivo que también tuvo el cariño del sacerdote Alfonso quien lo acompañó hasta su última morada para despedirlo con cariño y reconocimiento para quien tuvo una buena vida de servicio y respeto a esta comunidad, un buen hombre que fue transformado para bien desde el dolor de la pérdida de sus padres a tan temprana edad y la decepción amorosa que lo marcó también para bien porque su vida no la echó a perder sino al contrario vivió para servir, como Dios manda.

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