Por Nayar Araiza López
En Tuxpan Gabriel Correa gobierna con el garrote de la policía y el Juzgado Cívico como caja registradora
• Multas, abusos y omisiones, de la autoridad municipal quien parece olvidar que gobernar no es recaudar
A ver, a ver, a ver, otra vez:
El gobierno de Tuxpan siempre está en el ojo del huracán. A raíz de una “coloquial” publicación que realicé con “mentada de madre”, en el sentido como Octavio Paz y María Félix, “la mentaban” y justificaban, atendiendo mi libertad de expresión. Pero me llueven descalificaciones, de que porque “estaba en estado de ebriedad” en el bar “la Cobacha”, en una arbitraria detención que fui objeto hace poco tiempo; ese día también se llevaron a la propietaria y su hijo, en una flagrante violación a las leyes y los derechos humanos. Para empezar los agentes no pueden ingresar a metralleta en mano a ningún negocio o domicilio, sin una orden judicial. Pero no, no “andaba pedo”, lo que constató el médico legista del propio Juzgado Cívico en su parte médico, al igual que lo refrendó la doctora de guardia del Centro de Salud, lugar al que también me llevaron porque la presión me subió a más de 200 por el coraje del abuso.
Aquí lo reitero, el presidente municipal, el “simulador” de Gabriel Correa Alvarado, implementa una política que “apesta” más a recaudación que a gobierno. Una estrategia donde “sacar dinero” suena más fuerte que la razón, y donde la autoridad parece haber encontrado en la multa fácil su principal herramienta de gestión, porque “no tienen dinero”, “gobiernan utilizando a la policía y tránsito municipal como “garrote” y al Juzgado Cívico como “caja registradora”. Multas, abusos y omisiones, son el pan de cada día de la autoridad municipal, quien parece olvidar que gobernar no es recaudar.
No estoy inventando nada, la percepción de la opinión pública de la sociedad es en contra del gobierno de Gabriel Correa Alvarado, precisamente por los abusos constantes de la Policía Municipal y en Tránsito, de permanentes violaciones a los derechos humanos en las formas en las que actúan, sin ningún pudor ni vergüenza; videos e historias hay muchas en las redes sociales, de la actitud prepotente de los “agentes”, que operan con criterios cuestionables, autoritarios. El mecanismo es conocido, detener, presionar y encuadrar conductas bajo el comodín de “desobediencia” o “faltas a la autoridad”. Todo pasa por el filtro del Juzgado Cívico, que lejos de equilibrar, termina legitimando prácticas que dejan en estado de indefensión a los ciudadanos.
Se trata de una interpretación o más bien de “malinterpretación” de normativas estatales y federales para las cuales, en muchos casos, el municipio simplemente no tiene competencia jurídica. Pero eso parece no importar cuando el objetivo es recaudar. Menciono solo una, no hay competencia jurídica para detener a un cliente en un bar, atendiendo el criterio de que “no se quiere ir”, porque hay un mandato estatal que dice que todos los bares deben de cerrar a las 3 de la mañana. Todos sabemos en Tuxpan que hay varios negocios que cierran hasta las 5 de la mañana o incluso se amanecen, pero que “mandan su sobre” al Presidente y su propina a los policías para operar con toda impunidad.
En este asunto, efectivamente si existe un decreto “estatal”, pero es la autoridad administrativa, en este caso Padrón y Licencias, Alcoholes o Fiscalización, (como se llame) la que debe de informar a los restaurantes y bares este “mandato”; de no cumplirse, lo que procede es la clausura del negocio, pero para esto debieron notificar formalmente con anterioridad. No detener a los clientes. Los agentes no pueden entrar a establecimientos sin permiso, aunque sean negocios abiertos al público, ya que siguen siendo propiedad privada. Es como si se metieran a un domicilio, para eso necesitan una orden de un juez.
Repito y reitero: son totalmente “burros” y “burras” en la interpretación de la norma en este sentido.
Y mientras tanto, la opinión pública se acumula en contra. No es percepción aislada, es un malestar que viene creciendo desde el inicio de la administración de Gabriel Correa Alvarado, alimentado por abusos reiterados y una autoridad que, en lugar de corregir, parece profundizar la ruta equivocada. (Dicho sea de paso Correa está hundiendo al Partido Verde Ecologista que lo postuló, apuesto que van a perder a la siguiente elección).
Lo mismo pasa en los operativos de motocicletas, supuestamente para que utilicen el casco y tengan sus papeles en regla. La falta existe, pero la forma de implementarla es la autoritaria, hasta “tumban” y agreden a los jóvenes a quien no pocos han lastimado. Al Igual que lo hacen en una política misógina, de que los “cuicos” ingresan a las cantinas, exigiendo “tarjetones” de salud a las mujeres que estén en las mesas, catalogando de entrada a cualquier mujer de “prostituta”. Hubo un caso muy sonado de una ancianita que agredieron y llevaron a la cárcel, la golpearon y hasta manguerazos de chorros de agua le pusieron.
¿Y el Cabildo? Bien, gracias. Los regidores, que tendrían que poner orden, actualizar reglamentos y ejercer contrapeso, siguen sin entender, o sin querer entender, que también son gobierno. Que su omisión también pesa. Es su obligación actualizar los reglamentos municipales, porque también están quedando mal por no hacer su trabajo. Su silencio también cobra factura,
Así las cosas, la pregunta es inevitable y directa:
¿Usted considera que en Tuxpan hay un buen gobierno? Va.


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