48 SEMANAS DESPUES

Orlando Hernández/El Centauro

Si, lo sé, es el nombre de una película sobre una humanidad que ha sido devastada por una epidemia que convierte a los humanos en zombis sedientos de sangre y carne humanas y que recién comienza a retomar la normalidad, una sociedad altamente controlada y todavía con bastante desconfianza y buscando no regresar al sitio del que difícilmente lograron salir; pues hace unos años era simplemente una película de ficción para pasar un buen rato de sobresaltos en el cine, sin embargo ahora a excepción de los zombis (hasta el momento por lo menos) ya no me parece algo tan lejano de llegar a ser una realidad.

A diferencia de lo ocurrido en la película que se trata de una enfermedad que resulta imposible de controlar y cuyos síntomas y afectaciones son más que notables para todo el mundo, lo que nos afecta en la actualidad es bastante diferente (no diré el nombre porque en primer lugar todos lo sabemos y en segundo estoy realmente saturado de escucharlo y leerlo en todos lados a todas horas) ya que la propagación y sus dimensiones reales todavía son un factor de controversia, muchos incluso todavía seguimos incrédulos sobre algunos aspectos sobre esta llamada pandemia, pero de lo que no hay duda es de que la afectación será enorme no solo en el tema de la salud pública mundial sino en el de la economía no solo de los países sino en la de nosotros los ciudadanos de a pie, porque para los más privilegiados pasar de ser súper millonario a millonario tal vez afecte en sus egos pero difícilmente pasaran dificultades para cubrir sus gastos de salud o alimentación.

No se trata de especulación, quienes vivimos y trabajamos (o trabajábamos) en esta zona en solo un par de semanas vimos como todo cambió radicalmente, miles y miles de empleos perdidos en tan poco tiempo, otros tantos con reducciones de salarios bastante drásticas (aunque el gobierno federal diga en su discurso que eso es ilegal y que sancionaran a las empresas que lo hagan) y si o si reducción de los ingresos para los negocios que quedan todavía en pie, simplemente es imposible mantener el nivel de consumo sin las fuentes habituales de ingresos. Hasta el momento estamos con una creencia no dicha explícitamente por alguien hasta el momento; después de nuestra a veces voluntaria y disfrutada, a veces obligatoria por no tener otra opción o de la para algunos simplemente imposible de llevar a cabo cuarentena las cosas comenzaran a regresar a la normalidad, es una apuesta muy arriesgada ya que muchos estamos usando recursos limitados contando con que así será la situación, pero de no ser así y de extenderse o empeorar la contingencia comenzaran los verdaderos problemas. Simplemente imaginar a los miles de residentes que en este momento estamos sin un ingreso en la región sin recuperar nuestros empleos se presenta como una situación por demás complicada.

No se trata de ser alarmistas, pero tener un plan B pocas veces fue más importante que en este momento, muchas personas que como yo hemos llegado de otras partes del mundo a esta región ya han empezado a regresar a sus lugares de origen donde podrían tener opciones para sobrevivir. Tal vez este muy trillado el tema pero creo que vale la pena tocarlo, si después de esto no aprendemos algunas cuantas cosas, estamos de verdad perdidos, yo considero que las lecciones que esto nos deja en primer lugar es que no tenemos nada seguro y nuestra realidad literalmente puede cambiar en un instante, la segunda es que cuando las cosas llegan a niveles realmente peligrosos nuestras prioridades cambian y nos damos cuenta que las cosas materiales si podemos dejarlas en segundo lugar priorizando nuestra salud y finalmente como lo decía anteriormente que es demasiado importante tener un plan B porque nunca sabemos cuándo vaya a ser necesario simple y sencillamente para sobrevivir.

Por ahora seguimos avanzando en medio de la incertidumbre pero con la perspectiva de sobrevivir y no solo eso, encontrarnos mejor en cada sentido de nuestras vidas a partir de ahora, me despido con el compromiso firme de hacer un recuento dentro de algunas semanas, si, exactamente en 48 semanas, esperando que todo sea solamente un recuerdo y que las calles no estén llenas de zombis…

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