Por Jaime Faisal
¿tortuguismo?
Con el programa de auditorías que realiza la ASEN (Auditoría Superior del Estado de Nayarit) y los resultados que éstas arrojan, es por demás obvio que el gobierno busca la transparencia en el manejo de los recursos públicos, y quién o quienes incurren en alguna malversación o mala aplicación de los mismos, incurre en delitos contemplados por el mismo órgano.
Los funcionarios que cometen este tipo de faltas o son detectados cometiéndolas, simple y sencillamente quedan exhibidos y descobijados; amén de las sanciones a las que son acreedores.
Pero mientras las investigaciones y sanciones llegan, aquellos que detentan el poder por lo regular buscan de inmediato otra posición de representación popular, o ya de plano, mantenerse en el ánimo de la gente presionado en los círculos del poder para allegarse beneficios políticos para ellos y sus grupos.
Aquí, sería bueno que los legisladores locales nayaritas fueran un poco más allá. Es decir, si un funcionario resulta responsable de alguna malversación de recursos económicos públicos ¿Por qué no sancionarlo o inhabilitarlo de inmediato? ¿Por qué no implementar una medida cautelar preventiva para todo aquel servidor público que incurra en irregularidades? Quieren trabajar como lo dicen, pero se quedan intentándolo en el escritorio
Casi año y medio para llegar a un resultado… ¿Por qué darles tiempo y espacios para que sigan ejerciendo la función pública cuando su paso anterior está siendo investigado? Digo, por lo menos eso se interpreta y entiende desde que la ASEN detecta irregularidades.
Justificarán, en el sentido de que requieren tantos meses pues el trabajo necesita cumplir con una serie de investigaciones, seguimientos, normativas, etcétera y más etcéteras, pero la cierto es, que si en realidad ambos -Asen y legisladores locales-quieren ser eficientes, tendrán que “cambiarse el chip”…
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